4 de febrero de 2018

El espectador comprometido

NO es preciso ser adivino para saber que este año, a cuenta de mayo del 68 (hace cincuenta), se oirán, leerán y entonarán loas desconcertantes. ¿Se celebrará, se denostará, nos limitaremos a recordar de la que nos libramos en Europa de no haber fracasado el movimiento insurreccional que tuvo en jaque a Francia y al mundo durante tres semanas?

Yo estaba en mayo del 68 a punto de cumplir quince años interno en un colegio. No me enteré de nada. Hablo por tanto de oídas, de los lodos que trajeron aquellos barros, pues siguió hablándose de las revueltas estudiantiles muchos años después como de una ocasión perdida. ¿Perdida para quiénes? 

Lo será si en España se deja pasar y no se traduce y edita al fin El espectador comprometido, el título que Jean-Louis Missika y Dominique Wolton dieron al libro-entrevista de Raymond Aron. Fue Aron, profesor a la sazón en la Escuela de Altos Estudios, de los pocos intelectuales a los que los populistas del 68 no se la dieron con queso y con sus famosas pintadas de pacotilla, de diseño, salidas en serie del émbolo churrero de los surrealistas. La más famosa, “sed realistas, pedid lo imposible”, sonaba igual que las que sueltan los anarquistas en Aurora roja, la novela de Baroja, con esa amplitud y solemnidad que tienen las grandes frases de teatro. Desde el principio los mayistas sucumbieron a su propio narcisismo y se dedicaron a hacerse selfis con la Historia, en una mano la máquina de fotos (fue la revolución más publicitada) y en la otra ora los cócteles molotov, ora sus grandes frases.

Ante las revueltas Aron tomó la palabra en nombre de la mayoría silenciosa, la que finalmente acabó derrotando a los insurgentes. Hoy puede parecer que era una derrota cantada, pero entonces no lo fue tanto, porque la pedantería y la retórica siempre han tenido muchos partidarios, sobre todo entre los pedantes y los retóricos que son, como se sabe, los dueños del mundo a cuenta de los analfabetos y las almas bellas. Aron, detractor de los privilegios universitarios, fue, claro, considerado no sólo un contrarrevolucionario, sino un reaccionario. Pero lo que jamás le perdonaron fue que se riera de los mayistas, que jamás se los tomara en serio. Esto merece otro capítulo, porque en cierto modo hay bastantes concomitancias entre aquel 68 y nuestro 18.

   [Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 4 de febrero de 2018]




20 comentarios:

  1. Jose Fuentes Miranda4 de febrero de 2018, 18:07

    Pío Baroja odiaba los nacionalismos, la política de escaso vuelo y, en general, la sociedad española paralizada de su tiempo. El gran escritor deseaba que “España se convirtiera en un país verdaderamente constitucional y jurídicamente europeo, sin casticismos clericales, sin ventajistas o logreros de la política. Un país con derechos individuales respetados. Con gentes cultas y deferentes. Sin fanáticos”. Si viviera ahora don Pío, que era vasco y odiaba los nacionalismos, pisotearía de rabia su boina clásica y se moriría del berrinche de impotencia y asco al ver una España que quiere volver a los años anteriores a 1492. ¿Es España verdaderamente constitucional y jurídicamente europea?; puede ser, pero, económicamente hablando, no está para el repique de campanas, si nos referimos a niveles de justicia social y de distribución de la riqueza. Los casticismos clericales de antaño han dado paso a los casticismos de coleta y demagogia barata. A los ventajistas o logreros de la política, los vemos hasta en sueños, pero menos en los tribunales. En cuanto al respeto de los derechos individuales, los ciudadanos se encuentran cada vez más indefensos y aherrojados ante un Estado absorbente y opresor, que quiere implantar el borreguismo total (“Lejos de nosotros la funesta manía de pensar”). La cultura, en cuanto a libros, brilla por su ausencia, pero resplandece en cuanto a la televisiva, que es una cultura profunda y objetiva: “El Hormiguero”, “Hora punta”, “Sálvame”, “Cuéntame”, “Amar es para siempre”, Pablo Motos, Javier Cárdenas, Jorge Javier Vázquez, Kiko Matamoros, Paquirrín, Belén Esteban, etc, grandes obras y grandes intelectuales. Por otro lado, es una pena que Baroja no pueda contemplar la disolución probable de la teórica y soñada “República Catalana Independiente de mí Casa”.

    José Fuentes Miranda.

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    1. Nos informa usted de que Baroja era vasco, y que existe un tal Motos, un ciclista y quién sabe cuántos insignes más. Si a eso le añadimos la confesión de los programas de tve que nos apunta, servidor no puede por menos que quedarle muy reconocido por la ilustracion y aconsejarle café, copa y puro, pues no menos se merece quien enseña al que no sabe y lo hace, además, con gracejo natural.

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    2. Todo eso que dice usted está muy bien (o,mejor dicho, no: lea el libro de Gil Bera sobre "Baroja y el miedo", para rebajar de grados su hagiografía), pero AT hablaba de mayo del 68 y de Raymond Aron, que tampoco tienen demasiado que ver, creo, con Baroja...

      Yo me temo que volverán a darnos la turra con las bobadas del 68, porque no hay forma de acabar con ellas, y por cada Juan José Sebreli (o cada Aron) que las coloquen en su lugar, saldrán miles de pedantes hablando, sin ir más lejos, del "patriarcado" en Foucault y todas esas matracas. Inasequibles al desaliento

      David Fdez.

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  2. Por qué no decirlo todo, hay un mayo del 68 que sí triunfa en España. Comenzó el 7 de junio del mismo año, y dejó de matar no hace 10 años. Eso sí, los 68istas se bajaron, quedando los de la txapela con la máquina en marcha y bien engrasada para varias décadas.

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  3. Comentarios en los Diarios de Arcadi Espada:
    Julia, 6 febrero de 2018. 10:37 am.
    Hoy Azúa escribe en El País un superbien intencionado artículo en el que se lamenta del desconcierto de los socialdemócratas de corazón (esto último lo digo yo). Recomienda un artículo en Letras Libres que ahora buscaré, y termina:
    “y pregunta si la izquierda no se estará convirtiendo, sin hacer ruido, en reaccionaria. Se está produciendo un giro: explotar el resentimiento y la identidad siempre fue puro fascio. ¿Ya no?”
    Azúa es uno de los fundadores de Ciudadanos, y entre ellos, aquellos Ciudadanos, estaba también Horacio Vázquez Rial, un hombre encantador y lúcido que desgraciadamente murió poco después.
    Tenía Vázquez Rial ya escrito un libro fundamental, sencillo y fuerte: “La izquierda reaccionaria” libro que no cabe duda a algunos no les interesó leer. No era su momento personal. Y ya saben que para algunos, ese momento personal lo identifican con ‘el momento’ para todos, faltaría más. Y los demás, a aplaudir.
    Me gusta mucho Azúa. Cuando habla de arte, cuando habla de situaciones concretas. Cuando habla de política es la explicación viva de porqué nuestra intelectualidad, la de izquierdas, va siempre muy por detrás de, por ejemplo, la francesa.
    Julia, 6 febrero de 2018. 10:52 am.
    El de Azúa
    https://elpais.com/elpais/2018/02/05/opinion/1517842352_262696.html

    Onagro, 6 febrero de 2018. 12:15 pm.
    Sí, querida Julia. Y, aunque Azúa lleva ya tiempo de interior derecha en la selección. , estoy con usted, lo suscribo. Y, sí, Raymond Aron es uno de los pocos a los que “no se la dieron con queso”. Qué pena no haberlo leído en su momento, el tiempo que perdimos y, a poco mal que hayamos envejecido, las toneladas de humillación posterior que nos ha generado la cosa, ¡Dios mío!
    http://hemeroflexia.blogspot.com.es/2018/02/el-espectador-comprometido.html?m=1

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  4. Acaba de cerrárseme involuntariamente el comentario de un listo. Venía a decir que la redacción de la primera frase, "¿Se celebrará, se denostará, nos limitaremos a recordar de la que nos libramos en Europa de no haber fracasado el movimiento insurreccional que tuvo en jaque a Francia y al mundo durante tres semanas?", era un lío. No. Ninguno. Lío era como se publicó en la edición en papel, que he corregido aquí: "¿Se celebrará, se denostará, nos limitaremos a recordar de la que nos libramos en Europa de haber triunfado el movimiento insurreccional que tuvo en jaque a Francia y al mundo durante tres semanas?".

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  5. Pues no veo bien la diferencia entre las dos versiones, lamento ser tan torpe. Porque "no haber fracasado el movimiento" y "haber triunfado el movimiento" vienen a ser la misma frase, o parecidísimas. Y es la única diferencia entre ambas versiones.

    Y "en caso de no haber fracasado" es cuando no nos libramos. Nos libramos porque fracasó. El quid está más en el "nos libramos" que en el "no triunfar" o "fracasar". A mi modo de ver, claro está.

    Y también en que se habla en hipótesis ["de haber fracasado"] de un asunto ya decidido y resuelto: fracasó. Son intríngulis curiosos [curiosas?] del lenguaje.

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    1. Veamos: de no haber fracasado la revuelta, no nos habríamos librado de nada, al contrario, estaríamos metidos en una buena; en tanto que de haber triunfado ¿de qué podríamos decir que nos libramos? Está claro que mejor no usar frases con negación doble. Probablemente lo mejor habría sido decir: "¿Se celebrará, se denostará, nos limitaremos a recordar de la que nos libramos gracias a que fracasó [o a que no triunfo]?". A mí mismo me da la risa, porque me acuerdo del famoso "bajar en zapatillas, con zapatillas o de zapatillas".

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  6. Como suele ocurrir con todos los vaticinios, nadie podría imaginar por aquel entonces que cincuenta años despues las cosas serían como ahora son.

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  7. Perdonen mi insistencia en estas cosas profesorales de poca monta, pero es que ahora lo veo aún más claro. El problema es más de semántica que de sintaxis. Decir "de la que nos libramos" invierte el significado de lo que se quiere dar a entender.

    Parafraseo para hacerme entender mejor: "Buena nos hubiese caído de no haber fracasado el movimiento..." Ahí está muy claro. Y si se quiere insistir en el uso del verbo "librar", entonces habría que decir:
    "De la que NO NOS HABRÍAMOS LIBRADO en caso de haber triunfado el movimiento..." (o "de no haber fracasado").

    O sea que ambas "versiones" de AT son sintácticamente correctas, pero ambas son semánticamente incorrectas, pues justamente invierten el significado que se quiere "trasladar", como dicen los políticos.

    Gracias y perdón por la tabarra.

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    1. No le parece a usted un bastante impetinente adoptar esta actitud en un foro hacia su creador y señor?. A mí y a cualquier persona simplemente educada nos lo parece.
      Puestos a corregir, cualquier día nos advierten que eso de estar seguro de quien es nuestro padre es una convicción cariñosa, expuesta a una imponente correccion.

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    2. ¡Clarísimo! "De la que NO nos habríamos librado" es frase corrientísima, y de lo que nos libra si no la usamos... En fin. Vamos a dejarlo aquí, no nos suceda lo que a Filita de Cos, que murió por extenuación tratando de resolver la paradoja del mentiroso: ¿Miente el hombre que dice que miente? De la que se hubiera él librado si la afición a cortar pelos en tres no le hubiera tirado tanto.

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  8. Señor AT, por favor no publique este comentario.
    Tan solo intenté, con espíritu científico, resolver una cuestión gramatical sencilla, que me interesa como profesora. Me cuesta creer que aún no haya comprendido, a pesar de mi explicación, que está usted trasmitiendo la idea opuesta a la que pretende. No he defendido que mi propuesta sea "una frase corrientísima". La propuse solo para hacer ver la verdad de lo que quiere usted decir. Me inclino a suponer que la persona que usted llama "un listo" (unos comentarios más arriba) se había dado cuenta de lo mismo que yo. O sea, que sí, que su frase es UN LÍO, en su propia expresión. Admitirlo sería aceptar que usted sufrió un patinazo al calificar al comentarista de "un listo", cosa que su soberbia no permite.
    Es mala compañera la soberbia, que destruye la reputación de su propietario. Era muy sencillo decir "pues tiene usted razón". Ahora todos los que lean su alborotada respuesta comprenderán que usted no posee ni la más elemental lógica del lenguaje.
    Atentamente, Silene.

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    1. De la que no nos estamos librando...

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    2. Además de tarda, insincera y falsamente humilde, sor Trapiello es tan picajosa que somatiza sus carencias. Así se ha convertiddo en otra de las monjas de las llagas del neonacionalismo español, junto a sor Espada, la esclava moral del delincuente Cmmps, el de los trajes.

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  9. Amiga Silene,

    no eres la primera ni serás la última en padecer los malos modos y el asqueroso supremacismo del petulante Trapiello, un malcriado de manual de educadores.

    Este sujeto cree que se le debe dinero. España, los españoles, Cervantes, los catalanes, los andaluces, los vascos le debemos dinero, diríamos que PORQUE YO LO VALGO, y soy así de genio, aunque estos españoles ingratos no lo valoremos como número uno mundial. No sé si el 1, pero se le acerca mucho cuando se trata del cotilleo y la maledicencia.

    Suerte has tenido de que no te censure, porque este goebbels leonés lo borra todo menos lo de los pelotas. Aunque hay una explicación. Es que empezaste por rogarle que no te publicase el comentario. Una tentación invencible para un resentido enrabietado que cada vez se parece más a un personaje de Vázquez en el Pulgarcito.

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  10. Al contrario: me divierten mucho dos cosas: ver cómo una misma persona manda con distinto pasamontañas sus bobadas y dos; que se moleste en hacerlo con pasamontañas, sólo por aborrecimiento. Y nada, moncho o choncho o poncho,o como quiera se llame, a llevar el anonimato con humor y comerse los mocos con salud... pero en otra parte, por favor. Dígaselo de mi parte a la señora silene. A ver si da un paso al frente y pasa de silene a silente.

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  11. Pues parece que bajo los adoquines del 68 había un libro de gramática (es decir: otro ladrillo) en vez de arena.

    Sancho Panza resolvió la paradoja del ahorcado optando por la opción más compasiva, simplemente. El lenguaje siempre es una cosa un poco ambigua, lo que importa es entenderse.

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    1. Puse optando por la opción... bueno, lo dicho: igual se entiende.

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  12. José María Bergés10 de febrero de 2018, 7:52

    En vista de la insistencia de un sector de lo intelectual en España en motejar de “almas bellas” a los que no piensan (o pensamos) igual que ellos, habrá que suponer que, por contraste, ellos se tendrán por “almas fuertes”. No es difícil ver la coincidencia con la añeja distinción entre el “bello sexo” y el “sexo fuerte”, lo que no es de extrañar, habiendo fungido durante tanto tiempo Hegel de macho alfa del idealismo alemán.

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