6 de mayo de 2017

Calle del poeta Joan Maragall

EL pasado 28 de abril el pleno del Ayuntamiento de Madrid, a propuesta de un Comisionado creado por las diferentes formaciones políticas que lo integran, acordó cambiar el nombre de 52 calles del callejero de la ciudad, relacionados con el levantamiento de 1936 contra la República y con la represión franquista, y en aplicación de la ley conocida popularmente como “de la Memoria Histórica”. 

El último de esos nombres, apenas unos días antes de ese pleno, fue el de la calle del Capitán Haya, que pasará a ser calle del poeta Joan Maragall. Que había que cambiar el de Capitán Haya (o el de Millán Astray, contra la opinión en este último caso del Partido Popular y de algunos colectivos de legionarios), no ofrece duda. ¿Pero qué tiene que ver el poeta Joan Maragall con la ciudad de Madrid, él, que murió en 1911, sin conocer, por tanto, ni la guerra civil ni, claro, el franquismo? Aquí entra de lleno el hablar del trabajo de ese Comisionado, presidido por la abogada Francisca Sauquillo, secretariado por Txema Urquijo e integrado por los historiadores Octavio Ruiz-Manjón y José Álvarez Junco, la arquitecta Teresa Arenillas, la filósofa Amelia Valcárcel, el cura Santos Urías y yo mismo. De este grupo sólo puede uno decir  tres cosas: que, hayamos o no acertado, se lo tomó muy en serio; que nuestras decisiones, en un ambiente de respeto y amistad (y casi ninguno nos conocíamos personalmente de antes), han sido unánimes en más del 90% de los casos, y que pese a nuestras deliberaciones a veces vivas y empeñadas, jamás hemos olvidado aquello que decía Giner de los Ríos: “todo lo sabemos entre todos”. Quiero decir, que nos ha movido el propósito de cumplir la ley y hacer algo que sirviera a todo el mundo. Sí, hemos desmilitarizado en parte el callejero (a sabiendas incluso de que hubo militares, Vicente Rojo, por ejemplo, que merecen una calle y aun más, como defensores de la legalidad republicana). Para substituirlos hemos buscado modelos de excelencia en todo tiempo y lugar, para unir y no para separar, descomunales más que comunes y de todos, para todos y entre todos. Joan Maragall, por ejemplo. Así puede verse aún en su admirable epistolario con Unamuno. Un catalán, un vasco, dos españoles. “La voz de Maragall es simplemente hermosa”, nos dice en “Milagro español” el pintor y exiliado Ramón Gaya, que también contará a partir de ahora con un rincón en el callejero madrileño; y añade: su voz inspiradísima “no tiene esa ambición de obra que precipita a los artistas en el infierno de la creación torturada, desesperada, sino que, de una manera armoniosa, con un ritmo de conversación, va entregándonos el mar, las nubes, los pinos, los montes. Enamorado cuerdo  de todas estas cosas vivas, no quiere alterarlas y pone un gran cuidado en no quitarles hermosura y, sobre todo, en no ponerles hermosura”. Ese fue el poeta Maragall, primer traductor de Nietzsche en España (en catalán), alguien que como el filósofo alemán puso el acento en la vida, más que en la historia, y en la realidad, más que en los mitos. Y esta lección vale lo que todas las guerras y para todas las ciudades. Lástima que los españoles de 1936 no lo tuvieran más presente. Lástima sería que los de 2017 tampoco. Bienvenido, pues, el poeta Joan Maragall al callejero de Madrid.

     [Publicado en La Vanguardia el 6 de mayo de 2017]

5 comentarios:

  1. No acierto a comprender por qué la calle de Capitán Haya superó las diferentes cribas desde que allá por los ochenta se decidió emprender el cambio de nombres de calles dedicadas a destacados personajes vinculados al bando sublevado en la guerra civil. Sobre todo si admitimos que es una vía mucho más conocida, importante y transitada que otras (general Orgaz, general Aranda, etc) cuya supervivencia se cuestionó desde el primer momento y más o menos todo el mundo comprendió.
    Tampoco intuyo el motivo de que precisamente Joan Maragall sea el nombre elegido para sustituir al capitán.

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  2. Celebro la asignación de una calle a Ramón Gaya; sin embargo, ¿cuál es el vínculo de Joan Maragall con Madrid?

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    1. José María Bergés8 de mayo de 2017, 0:51

      ¿Y el del profesor Waskman? No creo que el vínculo de Joan Maragall con Madrid sea mayor o menor que el del capitán Haya, pero será más digno dedicarle una calle que al referido capitán.

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    2. más o menos el mismo que el de San Bernardo (de Claraval), Núñez de Balboa o Séneca, es decir, poca o ninguna, pero todos tienen calles en Madrid, porque que se sepa no es requisito para honrar a alguien con calle el que haya de tener relación especial con la ciudad...

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  3. Bienvenido sea Joan Maragall a esta ciudad de acogida que es Madrid.

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