9 de julio de 2013

El Sur (y 3)

3. Felipe Benítez Reyes. Cada cual y lo extraño (Destino, 2013). Un libro de relatos, que como todo los relatos buenos suceden en ninguna parte y en todas, en ningún tiempo y en todos. Los relatos, se ha dicho, son el eslabón entre la poesía y la novela, pero han de ser más poesía que novela, si quieren conservar intacto el germen de novela que lleva en sí todo gran relato. Benítez Reyes, poeta y novelista, ha pensado para cada mes del año un asunto propio de ese mes; por ejemplo: el libro se abre en enero con un relato sobre los Reyes Magos y casi lo cierra, es noviembre, otro sobre el Don Juan Tenorio de Zorrilla. Menciono estos dos porque son para mí acaso dos de los mejores relatos no sólo de este libro sino de los que se hayan escrito en mucho tiempo, brazos de una horquilla en la que hay variados tonos y recursos de narrador y de poeta. El recurso del Benítez Reyes narrador es la amenidad y la intriga, el humor y el "dezir donoso"; el recurso del poeta Benítez Reyes... la poesía no tiene recursos ni trampa, se da de una vez, entera, sin trucos, y aquí la vamos a encontrar muchas veces. La naturaleza del relato es su argumento, la de la poesía la ausencia de él. Estos relatos nacen todos de una pequeña anécdota, del mismo modo que la semilla del sicomoro, árbol frondoso, se pierde en la palma de la mano, y los vemos crecer asombrados, a su sombra (el más largo del libro es un desternillante relato a bordo de uno de esos megacruceros trasatlánticos de quince pisos y veinte mil pasajeros). Nos decimos, ¿y ahora el mago Benítez Reyes qué se sacara de la chistera?, por decirlo con una imagen que le es grata. Y sí, en todos hay esperando una paloma o un conejo o una sombra chinesca que salta por su cuenta de la pared para ir a recorrer el mundo. Y en todos ellos encontraremos poesía, lo que va más allá de un argumento. Cuando termina el libro, que hemos leído arrobados, con la sonrisa de los niños (si un relato no nos devuelve a la infancia, de qué sirve), cuando todo ha acabado, nos decimos como esos niños que han asistido a un drama de marionetas o a unos fuegos artificiales: ¿No hay más? 
Sí, claro que hay más. Lo que se queda con nosotros, de vuelta a casa: la rumia, o sea la poesía. 


Rota, 20 de junio de 2013

4 comentarios:

  1. Los relatos son ideales para vacaciones , muy guapa la portada que me recuerda la " dolce vita " . Claro que voy a comprarlo .

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  2. Me parece que lo tendré que buscar porque ya tengo la rumia antes de tenerlo entre mis manos.

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  3. Ya tengo la rumia antes de tenerlo entre mis manos.

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