13 de enero de 2013

Lígrimos, lánguidos, íntimos

A la carta anterior de nuestro amigo, siguió esta: "Nuestros nombres son de verdad muy sonoros y evocadores. Y tienes razón en que debería llamarse La laguna Oculta. (...) Volviendo a los nombres: resulta que toda la vereda (región, parte rural de un municipio) se llama La Oculta, porque así era el nombre de la hacienda más importante del sitio (fue propiedad de Don Abad, mi tatarabuelo), pero podría cambiarse por La Laguna Oculta, en una novela, y sonaría más literario, es cierto. La Oculta queda en el corregimiento de Palermo, municipio de Támesis, que antes formaba parte del municipio de Jericó, que es la tierra de mis antepasados, y cuya foto también te quiero mandar. Es más, la foto adjunta de Jericó es un regalo para Miriam: la tomé desde el Morro de Las Nubes, como poéticamente se llama el morro que domina el pequeño pueblo montañoso, donde se cultiva sobre todo café. Sobre todo esto yo escribí un poema, muy imperfecto, pero como está lleno de nombres, tal vez te pueda gustar y por eso te lo copio. Es este:

El Nuevo Mundo

Leía libros de países lejanos
como quien tiene ganas
de inventarse otra vida:
Islas del Báltico, bahías del Atlántico,
montañas en el límite del Tíbet y la India,
planicies extenuadas por el viento
helado en Patagonia.
Nunca una finca en Jardín
o una granja en La Ceja,
nunca una casa en Cali o en Pereira.
Valles en el Tirol,
los bosques otoñales de Vermont,
el Lago d’Orta, el Lago de Costanza,
rías gallegas, radas de Mallorca…
No el páramo de Urrao o el río Arma,
no las cavernas del Nus
ni las llanuras de Mapiripán.
Pero una tarde a orillas del Cartama,
afluente del Cauca, cerca de La Pintada,
sin libros en la mano
ni recuerdos de viajes,
mecido en una hamaca y a la sombra
de los cedros sembrados por su padre,
pensó que sus abuelos
o sus tatarabuelos
habían llegado aquí con ese mismo sueño
de encontrar otra vida.
Bautizaron potreros y baldíos
con nombres fabulosos,
soñando con ciudades ilusorias:
Antioquia, Jericó, Salento, Armenia,
Támesis, Salamina, Titiribí, Urabá,
Amalfi, Tarso, Pácora, Angostura,
Mesopotamia y Entrerríos
(sin ser la misma cosa),
para creer de nuevo en otro mundo
quizá no para ellos,
pero al menos
para nosotros,
los tataranietos.
Y el sudor de las sienes
fue tanto
que les salieron canas y calvicies,
y tanto el sol ardiente
del trópico inclemente,
que la piel
se volvió arrugas y pellejo seco,
manchas, pecas, lunares,
y el trabajo fue tanto
que todo fueron callos en las manos,
lumbago y reumatismo.
Y fue entonces que vio
con claridad,
mecido en esa hamaca deleitosa,
la brisa tibia acariciando el sueño de la siesta,
que la nueva vida
está en lo que se añora, sí,
y en la ilusión de un nuevo paraíso,
por supuesto,
pero que en cualquier tierra todo se construye
solamente
moviendo los terrones y picando las piedras,
tumbando selvas y sembrando bosques,
pegando adobes y plantando espigas,
desviando ríos y allanando montes,
trayendo agua y abriendo carreteras,
criando animales y cosechando frutos,
con el sencillo sudor de la frente.
                               Héctor Abad

Y esto nos lleva al "Durium Duero-Douro", el poema de Unamuno de su Cancionero en el que figura uno de los versos más hermosos de la lengua española ("lígrimos, lánguidos, íntimos", con un lígrimos que Ferlosio, según le contó a uno él mismo, oyó cierto día en boca de un labrador de Salamanca como palabra de lo más corriente y sobre la que él mismo, Ferlosio, después de llamarle a don Miguel pedantesco y refitolero a San Juan, escribió estos pecios):

Arlanzón, Carrión, Pisuerga, – Torres, Águeda, mi Duero.
Lígrimos, lánguidos, íntimos, – espejando claros cielos
abrevando pardos campos, – susurrando romanceros.
Valladolid, le flanqueas. – de nieblas le das tus besos...
                                                                                                     Etc.

Por suerte existe un registro de voz del propio don Miguel, a quien tanto gustaban los nombres por su sonoridad y rareza (aquellos Teotista, Liliosa, Felícula, Olviescencia y Prepedigna o el de los hermanos Potenciano, Crescenciano, Fidenciano y Marciano que Paco Vighi recogió en Palencia para él) aquí tenemos, decía, a don Miguel recitando este poema, ningún regalo mejor para esta mañana de domingo.

Cauca desde Jericó. Foto de Héctor Abad

10 comentarios:

  1. Preciosa la entrada de hoy con los pecios de Ferlosio y el mas hermosos poema de H Abad. Este me trae a la memoria el cuento de Candido de Voltaire con sus palabras finales que decía que lo unico que queria era cultivar su jardin después de haber querido conocer y cambiar el mundo.
    saludos
    txema

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  2. ¿Unos párrafos del “Diario íntimo” de Unamuno tras haber visto “Amor”, la tan buena como dura última película de Haneke?

    TRISTEZA al despertar de noche y encontrarme con una mano dormida. Me apresuro á moverla y tocarla, por si la tengo muerta y seca y es la muerte que por ella viene.

    HABLANDO del trance de la muerte dice el maestro Granada: “Volver atrás es imposible; pasar adelante es intolerable, estarte así no se concede; pues, ¿qué harás?”

    GRAN CONSUELO sería á las veces poder detener al tiempo y solidificar un momento pasajero del flujo del tiempo, pero si ese consuelo se prolongase por siempre llegaría a ser nuestro mayor tormento.

    ¡TERRIBLE misterio el del tiempo! ¿Cuándo estaremos libres del tiempo, del tiempo irreversible é irreparable?

    NO SE DEBE pensar en eso –se dice–; si nos pusiéramos á cavilar en la muerte se haría imposible la vida. Hay que pensar en ello, porque siendo el principio del remedio conocer la enfermedad, y la muerte la enfermedad del hombre, conocerla es el principio de remediarla.

    CUANDO esa idea de la muerte, que hoy paraliza mis trabajos y me sume en la tristeza e impotencia, sea la misma que me impulse a trabajar por la eternidad de mi alma, no por “inmortalizar” mi nombre entre los mortales, entonces estaré curado.

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    1. Es "AMOR" una historia sobre el amor; sobre el amor con mayúsculas. El amor y la compasión como única baza digna ante el misterio de la muerte.

      Amor en el sentido más amplio; como ley que debe regir la relación entre las personas, para que la vida merezca su nombre.

      Es también un alegato a favor de la eutanasia, del buen morir. El inexcusable derecho a terminar la vida con el sosiego necesario. A salir del túnel con la respiración acompasada y la mirada serena. Que la chispa de la felicidad pueda iluminar el instante del tránsito.

      Eso pretende, con su modo de hacer, la valiente y educada pareja de ancianos de la película.

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  3. Estos días, Andrés, me siento como el humilde alumno que elige el silencio para disfrutar todo el tiempo leyendo y aprendiendo. Muchas gracias.

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  4. "Mi Amado las montañas,
    los valles solitarios nemorosos,
    las ínsulas extrañas,
    los ríos sonorosos,
    el silvo de los aires amorosos.

    La noche sosegada
    en par de los levantes de la aurora,
    la música callada, la soledad sonora,
    la cena que recrea y enamora".

    (...)

    SAN JUAN DE LA CRUZ, "Canto de la Esposa", CÁNTICO ESPIRITUAL.

    "Bendita refitolería"







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    1. [Si refitolero el verso, colmo de la refitolería el autocomentario entonces. Pero aquellos poeta y castellano… Algún sosiego, alguna maravilla. Pudiera ser. Ed. de la B.A.C.]

      «Canción 15. ‘Dice el alma: Mi Amado es para mí’...

      la noche sosegada
      en par de los levantes de la aurora,
      la música callada,
      la soledad sonora,
      la cena que recrea y enamora.

      Síguese la declaración:

      LA NOCHE SOSEGADA

      En este sueño espiritual que el alma tiene en el pecho de su Amado posee y gusta todo el sosiego y descanso y quietud de la pacífica noche, y recibe juntamente en Dios una abisal y oscura inteligencia divina; y por eso dice que su Amado es para ella “la noche sosegada”

      EN PAR DE LOS LEVANTES DE LA AURORA

      Pero esta noche sosegada dice que es, no de manera que sea como oscura noche, sino como la noche junto ya a los levantes de la mañana, id est, compareja con los levantes; porque este sosiego y quietud en Dios no le es al alma del todo oscuro como oscura noche, sino sosiego y quietud en la luz divina en conocimiento de Dios nuevo, en que el espíritu está suavísimamente quieto, levantado a luz divina. Y llama bien propiamente aquí a esta luz divina “levantes de la aurora”, que quiere decir la mañana, porque así como los levantes de la mañana despiden la oscuridad de la noche y descubren la luz del día, así este espíritu quieto y sosegado en Dios es levantado de las tinieblas del conocimiento natural a la “luz matutinal” del conocimiento sobrenatural de Dios, no claro, sino (como dicho es) oscuro, como noche “en par de los levantes de la aurora”; porque así como la noche en par de los levantes ni del todo es noche ni del todo es día, sino, como dicen, entre dos luces, así esta soledad y sosiego divino, ni con toda claridad es informado de la luz divina ni deja de participar algo della.

      En este sosiego se ve el entendimiento levantado con extraña novedad sobre todo natural entender a la divina luz, bien así como el que después de un largo sueño, abre los ojos a la luz que no esperaba. Este conocimiento entiendo quiso a dar entender David cuando dijo: “Vigilavi, et factus sum sicut passer solitarius in tecto”; que quiere decir: Recordé y fui hecho semejante al pájaro solitario en el tejado (Ps 101,8). Como si dijera: Abrí los ojos de mi entendimiento y halléme sobre todas las inteligencias naturales, solitario sin ellas en el tejado, que es sobre todas las cosas de abajo. Y dice aquí que fue “hecho semejante al pájaro solitario”, porque en esta manera de contemplación tiene el espíritu las propiedades deste pájaro, las cuales son cinco: La “primera”, que ordinariamente se pone en lo más alto, y así el espíritu en este paso se pone en altísima contemplación. La “segunda”, que siempre tiene el pico vuelto [hacia] donde viene el aire; y así el espíritu vuelve aquí el pico de afecto hacia donde viene el espíritu de amor, que es Dios. La “tercera” es que ordinariamente está solo y no consiente otra ave alguna junto a sí, sino que en posándose alguna junto, luego se va; y así el espíritu en esta contemplación está en soledad de todas las cosas, desnudo de todas ellas, ni consiente en sí otra cosa que soledad en Dios. La “cuarta” propiedad es que canta muy suavemente; y lo mismo hace a Dios el espíritu a este tiempo, porque las alabanzas que hace a Dios son de suavísimo amor, sabrosísismas para sí y preciosísimas para Dios. La “quinta” es que no es de algún determinado color; y así [es] el espíritu perfecto, que no sólo en este exceso [no] tiene algún color de afecto sensual y amor propio, mas ni aun particular consideración en lo superior ni inferior, ni podrá decir dello modo ni manera, porque es abismo de noticia de Dios la que posee, según se ha dicho.

      LA MÚSICA CALLADA.

      En aquel sosiego y silencio de la noche ya dicha y en aquella noticia de la luz divina echa de ver el alma una admirable conveniencia y disposición de la Sabiduría en las diferencias de todas sus criaturas y obras, todas ellas y cada una dellas dotadas con cierta respondencia a Dios, en que cada una en su manera dé su voz de lo que en ella es Dios; (...)»

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    2. « (…) de suerte que le parece una armonía de música subidísima, que sobrepuja todos los saraos y melodías del mundo. Y llama a esta música “callada”, porque es inteligencia sosegada y quieta, sin ruido de voces, y así se goza en ella la suavidad de la música y la quietud del silencio; y así dice que su Amado es esta “música callada”, porque en él se conoce y gusta esta armonía de música espiritual. Y no sólo eso, sino que también es

      LA SOLEDAD SONORA.

      Lo cual es casi lo mismo que la “música callada”, porque aunque aquella música es callada cuanto a los sentidos y potencias naturales, es soledad muy sonora para las potencias espirituales, porque, estando ellas solas y vacías de todas las formas y aprehensiones naturales, pueden recibir bien el sentido espiritual sonorosísimamente en el espíritu de la excelencia de Dios en sí y en sus criaturas, según aquello que dijimos arriba haber visto san Juan en espíritu en el Apocalipsis, conviene a saber: “Voz de muchos citaredos que citarizaban en sus cítaras” (14,2); lo cual fue en espíritu y no de cítaras materiales, sino cierto conocimiento de las alabanzas de los bienaventurados que cada uno en su manera de gloria hace a Dios continuamente; lo cual es como música, porque, así como cada uno posee diferentemente sus dones, así cada uno canta su alabanza diferentemente y todos en una concordancia de amor, bien así como música.

      A este mismo modo echa de ver el alma en aquella sabiduría sosegada en todas las criaturas, no sólo superiores, sino también inferiores (según lo que ellas tienen en sí cada una recibido de Dios), da a cada una su voz de testimonio de lo que es Dios, y ve que cada una en su manera engrandece a Dios teniendo en sí a Dios según su capacidad; y así todas estas voces hacen una voz de música de grandeza de Dios y sabiduría y ciencia admirable. Y esto es lo que quiso decir el Espíritu Santo en el libro de la Sabiduría cuando dijo: “Spiritus Domini replevit orbem terrarum, et hoc quod continet omnia, scientiam habet vocis” (1,7). Quiere decir: El espíritu del Señor llenó la redondez de la tierra, y este mundo que contiene todas las cosas que él hizo tiene ciencia de voz, que es la “soledad sonora” que decimos conocer el alma aquí, que es el testimonio que de Dios todas ellas dan en sí. Y por cuanto el alma recibe esta sonora música, no sin soledad y ajenación de todas las cosas exteriores, la llama “la música callada” y “la soledad sonora”; la cual dice que es su Amado. Y más:

      LA CENA QUE RECREA Y ENAMORA.

      La cena a los amados hace recreación, hartura y amor. Porque estas tres cosas causa el Amado en el alma en esta suave comunicación le llama ella aquí “la cena que recrea y enamora. Es de saber que en la Escritura divina este nombre “cena” se entiende por la visión divina, porque así como la cena es remate del trabajo del día y principio del descanso de la noche, así esta noticia que habemos dicho “sosegada” le hace sentir al alma cierto fin de males y posesión de bienes, en que se enamora de Dios más de lo que de antes estaba. Y por eso le es Él a ella la cena que “recrea” en serle fin de los males, y la “enamora” en serle a ella posesión de todos los bienes.

      Pero para que se entienda mejor cómo sea esta cena para el alma –la cual cena, como habemos dicho, es su Amado–, conviene aquí notar lo que el mismo amado Esposo dice en el Apocalipsis, es a saber: “Yo estoy a la puerta, y llamo; si alguno me abriere, entraré yo, cenaré con él, y él conmigo” (3,20); en lo cual da a entender que él trae la cena consigo, lo cual no es otra cosa que su mismo sabor y deleites de que él mismo goza; los cuales, uniéndose él con el alma, se los comunica y goza ella también; que eso quiere decir “yo cenaré con él, y él conmigo”. Y así, en estas palabras se da a entender el efecto de la divina unión de el alma con Dios, en la cual los mismos bienes de Dios se hacen comunes también al alma esposa, comunicándoselos Él graciosa y largamente. Y así Él mismo es para ella la “cena que recrea y enamora”, porque en serle largo la “recrea”, y en serle gracioso la enamora. (...)»

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  5. Unamuno le podría haber dicho a Rafael " No metas en la cabeza lo que os quepa en el bolsillo " , solo Niebla vale más que toda la obra de Rafael , Unamuno es mucho más que un poeta umbrío , sus obras no estan exentas de humor surrealista y mucha "verdad " , no creo exista en el planeta un escritor de su talla . .¿ Que era pedante ? ....al contrario .
    De niebla :
    Soy anarquista místico , no he hecho bombas . Tengo ideas propias sobre todas las cosas .
    Esto es entereza y libertad , es de las mujeres del futuro , hay que ganarlas a puño . le han inculcado las doctrinas emancipadoras del anarquismo sin bombas , es la mujer del porvenir .
    Saludos

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  6. Dos o tres años 80, hasta que mandamases socialistas suspendieran el programa, Radio 3 permitía a Agustín García Calvo dictar sus sermones una hora las mañanas de los viernes. Al final se admitía el comentario o la réplica telefónica en directo; muy divertida cuando llamaba un guerrillero de Cristo Rey. También recitaba poemas; lo hacía muy bien. Apunté estos tres sonetos de Unamuno.

    PORDIOSERO en besana de rastrojo,
    a la mejor de Dios mata la siesta;
    el día, como todos, le es de fiesta,
    horro de cuita y quito está de antojo.

    No le hace a su zurrón mella el gorgojo,
    todo es cañada para él, sin Mesta;
    la cama tiene en donde quiere puesta,
    ni el sol le escalda ni le escuece el tojo.

    Por bajo de la ley diestro se escurre,
    mas si le atrapa, záfase al castigo.
    Como nunca se afana, no se aburre.

    De todo eso de honor dásele un higo,
    y no está en el error, si se discurre,
    ¡hidetodo, de Dios, este mendigo!


    LA VIDA DE LA MUERTE

    OÍR LLOVER no más, sentirme vivo;
    el universo convertido en bruma
    y encima mi conciencia como espuma
    en que el pausado gotear recibo.

    Muerto en mí todo lo que sea activo,
    mientras toda visión la lluvia esfuma,
    y allá abajo la sima en que se suma
    de la clepsidra el agua; y el archivo

    de mi memoria, de recuerdos mudo;
    el ánimo saciado en puro inerte,
    sin lanza, y por lo tanto sin escudo,

    a merced de los vientos de la suerte.
    Este vivir, que es el vivir desnudo,
    ¿no es acaso la vida de la muerte?


    TUS OJOS son los de tu madre, claros
    antes de concebirte, sin el fuego
    de la ciencia del mal, en el sosiego
    del virgíneo candor; ojos no avaros

    de su luz dulce, dos mellizos faros
    que nos regalan su mirar cual riego
    de paz, y a los que el alma entrego
    sin recelar tropiezo. Son ya raros

    ojos en que malicia no escudriña
    secreto alguno en la secreta vena,
    claros y abiertos como la campiña

    sin sierpe, abierta al sol, clara y serena.
    Guárdalos bien, son tu tesoro, niña,
    esos ojos de Virgen Magdalena.


    El primer soneto parece hacerse eco del duro sonido de muchos nombres de personas o lugares en castellano. Tan solo soltando bien alto una larga retahila de ellos insultaba un personaje en no recuerdo qué obra española de teatro. También con topónimos, pero bien sonantes, su antagonista, en cambio, seducía. Una de estas opuestas retahilas me parece que empezaba por: “Balmaseda…”. (Cada cual pudiera fabricarse su propia lista incluyendo, con suerte, su pueblo: Manzanares, Manzaneda...).

    También en el primer soneto, el título juguetón, HIDETODO, parece desacreditar la variante de García Calvo en el verso decimotercero. Como queda trascrito arriba, los dos últimos versos los recitó así:

    ... y no está en el error, si se discurre,
    ¡hidetodo, de Dios, este mendigo!

    Unamuno debió escribirlos así:

    ... y no ya hidalgo es, si se discurre,
    ¡hidetodo, de Dios, este mendigo!

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  7. Podéis ver " amor " en cinefoxtv ( subtitulada en castellano ) .

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