9 de diciembre de 2011

Incomparable Chaves

EL general Miaja comparece en este libro como el general Kutusov en Guerra y paz, y por momentos no sabemos de qué guerra nos está hablando Chaves. Su brío narrativo, único en su tiempo, es el de Tolstoi, y la realidad de Miaja, la de Kutusov: ambos generales lo tenían todo perdido, y ambos escritores todo ganado. A Kutusov y Miaja les engrandece una causa justa y su fe en la victoria; a Tolstoi y Chaves su respeto hacia los hechos. Los pormenores del relato, la descripción minuciosa de las batallas y los frentes, hermana igualmente a estos dos autores. Por fin la literatura española cuenta con un libro grande sobre la guerra civil. 
El hecho tiene carácter de acontecimiento. Leer correctamente la guerra civil ha costado no sólo sangre sino años. Más de setenta en el caso de este libro extraordinario, abrumador, apasionante. Una vez más diríamos, si no fuese una estúpida frivolidad: se lee como una novela. Pero lo cierto es que es mucho más que una novela: es real y es verdad, aunque cuando nos enteramos aquí de que el primer despacho del Gobierno que acaba de huir a Valencia fue pedirle a Miaja que le enviara la vajilla del ministerio, estemos tentados de pensar que todo es un grotesco folletín. 
El libro se lo debemos, claro, al propio Chaves, pero sin Maribel Cintas, decisiva tantas veces en el conocimiento de la obra del periodista, seguiría enterrado y fragmentado en hemerotecas de medio mundo. La crónica de su hallazgo es parte de su encanto, de su milagro.
En 1938 Chaves publicó en la revista mejicana Sucesos para todos (y antes en inglés en el Evening Standard) las dieciséis entregas de "Los secretos de la defensa de Madrid", algo que estaba a medio camino del reportaje, el relato político y un retrato impagable: el de Miaja. Para entonces Chaves ya había publicado en Chile su hoy mítico A sangre y fuego, que ninguno de sus contemporáneos y colegas se tomó la molestia de leer. El tono, el pulso trepidante, los detalles exactos del reportaje mejicano nos hacen pensar que Chaves habla de algo que vio con sus propios ojos. Por tanto es posible que después de abandonar Madrid el 6 de noviembre de 1936 camino de Valencia, regresara a Madrid, donde pasaría unas semanas más antes de exiliarse definitivamente en Francia. Como quiera que haya sucedido, las informaciones que da son tan precisas, tan abrasadoras, algunas tan vergonzosas para sus protagonistas, que nos resulta impensable imaginar que Chaves pudiera estar hablando sólo de oídas: Largo Caballero paseándose como un fantoche "disfrazado de caudillo tropical"; Santiago Carrillo irrumpiendo en una Junta de Defensa compuesta de veinteañeros insensatos, sediento de Convención, de sangre y de venganza (Paracuellos al fondo); Mera y El Campesino tan ignorantes en el arte de la guerra como temerarios...
Asegura Muñoz Molina en el prólogo de este libro que los mejores testimonios de la defensa de Madrid eran hasta hoy los de Barea y Aub y que "Chaves está a la altura de cualquiera de los dos". 
"La verdad es esta", nos dice Chaves: "Los heroicos y gloriosos ejércitos que luchaban en la Ciudad Universitaria estaban formados con la escoria del mundo. Basta fijar los ojos en la lista de las fuerzas que los componían. Frente a la "Brigada Internacional" de los rojos, la "Novena Bandera" del Tercio Extranjero de los blancos, una y otra, receptáculo de todos los criminales aventureros y desesperados de Europa". 
Barea (un best seller de su tiempo) y Aub (cuyo sueño de ser académico cumplió el propio Muñoz Molina) pudieron escribir cosas parecidas de moros y legionarios, pero ni uno ni otro se hubieran atrevido, ni por rumores, a decir nada semejante de las intocables Brigadas Internacionales, de la disimulada necedad de tantos políticos republicanos o de la obcecación criminal de quienes servían de día, como funcionarios gubernamentales, a la Ley y, de noche, a su codicia, a su sadismo, a su delirante visión de la Historia. "En aquella batalla de la Ciudad Universitaria se hallaron frente a frente los hombres que representaban genuinamente las fuerzas de destrucción de Europa, la horda que amenazaba nuestra civilización. Esta mala levadura que hay en el comunismo y en el fascismo, así como en la barbarie anárquica o autárquica y en el internacionalismo revolucionario o el nacionalismo reaccionario, fue la que hizo morir y matar a aquellos millones de bárbaros que se acometieron como fieras rabiosas".
Palabras como estas, hechos como los que aquí se relatan, su idea, prefiguradora de la de Bolloten, de que lo que hubo en España fueron dos revoluciones de signo contrario, borraron a Chaves del mapa literario español de una manera fulminante. Fue una víctima, primero, del bando fascista, y luego, durante setenta años, del suyo propio, dedicado a las componendas literarias en el exilio, a lamentar la derrota y a demonizar a todo el que como Chaves se atrevía a recordar las causas de ella. ¿Se comprende ahora por qué Chaves no necesita ya comparaciones ni su obra medirse con ninguna? Probablemente la responsabilidad del olvido en el que lo teníamos, o nuestra tendenciosa e interesada visión de la guerra civil necesiten de los enjuagues políticos y de estos pasteleos literarios, pero Chaves, no. No, porque él y su obra son, sencillamente, incomparables. Hasta ahora Barea o Aub eran los canónicos cronistas de una de las dos Españas, como los canónicos Foxá o García Serrano lo fueron de la otra. El "pequeño burgués liberal" Chaves, en cambio, aspiraba a ser el cronista de la tercera, si acaso no de las tres.

Cubierta de Alfonso Meléndez para esta primera edición de un libro capital (Ed. Renacimiento)

7 comentarios:

  1. Yo admiro profundamente a los que contribuyen a sacar a la luz obras como ésta, y sobre todo se lo agradezco. La pena es que Chaves muriera tan joven: después de la Segunda Guerra Mundial probablemente habría ganado prestigio en Inglaterra, aunque, quién sabe, a lo mejor ya había dicho todo lo que tenía que decir, y su experiencia en nuestra guerra sacó lo mejor de él como escritor.

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  2. Acontecimiento, muy bien dicho.

    Es para celebrarlo.

    saludos

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  3. Hermosas portada y tipografía, propias de la época. Sin duda compraré el libro, del que ayer se daba cuenta en El País. A diferencia de lo que ha ocurrido con tantos otros, las ideas de Chaves no amarillean como las hojas en otoño, sino que el tiempo ha acudido en su socorro a darle la razón, ¿será por ello Chaves Nogales una especie de Orwell español, a pesar de las diferencias entre ellos, más netamente socialista éste, y "pequeño burgués liberal" el anterior?

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  4. En el catálogo francés sobre la literatura y el periodismo durante la ocupación alemana de Francia no aparece Chaves Nogales. La línea de tiempo que explicaba la circunstancia europea nombraba la guerra civil española, y la avalancha de refugiados que llegaron por toda la frontera. En el catálogo en la página 38 la referencia a los "refugiados españoles" hay una doble página de documentación fotográfica. "La agonía de Francia" no es un libro relacionado y tampoco Manuel Chaves Nogales como periodista. Me sorprendió en su momento, pensé que como Chaves se había exiliado en Londres su rastro en Francia y en aquella época en París habría sido bastante marginal aunque escribió y realizó programas de radio antes de exiliarse en Londres. Si su obra sufrió en España el silencio es muy posible que no sea conocida en Francia aunque he visto una edición de Belmonte. Creo que su reportaje y testimonio sobre la caída de Paris debe estar en el Institut Mémoires de l'Édition contemporaine en la ciudad de Caen donde se guardan testimonios de toda ésta época. Chaves también forma parte de la historia de Francia con la lucidez de su testimonio.
    La portada me ha recordado una edición que recopilaba afiches y dibujos de la República, unas ediciones con las que recolectaban fondos en el exilio encuadernada con una espiral. Enhorabuena por el libro y larga vida a la obra de Chaves Nogales. Magnífico artículo.

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  5. Creo que hay una distinción esencial. Chaves Nogales fue, sin duda, partidario de la República o republicano pero no fue frentepopulista. La República fue fagocitada por el Frente Popular -que llegó al poder, entre otras cosas, por la conducta suicida desde la jefatura del Estado del patético muñidor D. Niceto, precipitando unas elecciones que perfectamente se podía haber ahorrado-. Y por ello, desde febrero del 36 ya no es correcto seguir hablando de "la República" ni de "la legalidad republicana", que saltó en pedazos a consecuencia de la conducta de todas las fuerzas (por lo demás, heterogéneas y enfrentadas entre sí) que componían el Frente Popular. Esto se puede comprobar fácilmente acudiendo a las fuentes y es un hecho que debe entenderse para no caer en los equívocos tan habituales.

    Cuando A.T. -a quien hay que agradecer, como siempre, que nos ponga tras la pista de estos tesoros- dice que Chaves fue "víctima de su propio bando" (se entiende: del republicano) está cayendo, en mi opinión, en ese error puesto que a él no cabe alinearlo ni encajarlo en ninguno de los bandos.

    Por otro lado, no deja de ser cierto que tanto el bando franquista o nacionalista como el frentepopulista (ése que adornó bonitamente la Puerta de Alcalá con la foto del gran asesino Stalin) absorbieron prácticamente todo cuanto les era más o menos asimilable, u obligaron a optar a muchos que tenían genuinamente poco que ver con ellos. El caso de Chaves Nogales es excepcional porque, pagando un precio sin duda alto, se pudo "permitir" no alinearse, pero yo me temo que hubo muy pocos como él y que la idea de la "tercera España" no pasa de ser una quimera. David Fdez.

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  6. Estimado Andrés, he leido, recomendado y regalado "Las armas y las letras"; me gustaria saber si el título sólo es una coincidencia con el de José Sanz y Díaz," Zig Zag literario de las Armas y de las Letras" pues usted no cita este texto y si conoce al autor pues se refiere a Lira bélica. El librito es una curiosidad epocal de escaso valor literario; yo tengo un ejemplar de 1938, editado en Vigo, mi ciudad natal, que encantado se lo regalaría si aún no lo tuviese en su biblioteca, mi dirección de correo es rafaelvarela@edu.xunta.es. Atentamente.

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  7. La excelente labor investigadora de María Isabel Cintas Guillén ya le permitió publicar como editora en 2001, con el patrocinio de la Diputación de Sevilla, la "Obra periodística", en dos volúmenes, del insigne periodista andaluz. Tuve la fortuna de adquirirlos en la librería sevillana "Renacimiento" a través de Iberlibro.

    Es posible que todavía puedan quedar algunos ejemplares de todo punto recomendables.

    Saludos cordiales.

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