21 de octubre de 2014

Gursky en el Rastro

ANDREAS Gursky es conocido por haber sido el fotógrafo vivo de quien se ha vendido más cara una obra. Que a una fotografía, de la que pueden hacerse millones de copias, y todas exactamente iguales, se le dé tratamiento de obra única es sólo parte de la locura del arte contemporáneo, a medias esnobismo y estupidez.
Pero seamos serios y dejemos esto de lado. 
Se hace uno dos preguntas: ¿Es Gursky un buen fotógrafo? ¿Nos gusta?. A la primera se podría esponder a la gallega: probablemente no es un mal fotógrafo. Muchos lo encuentran bueno. Como los callos fríos, por decirlo en frase de Pessoa. Con lo que queda contestada en parte también la segunda.
Pero qué duda cabe que ha tenido un mérito. Ha metido en nuestra retina un modo de ver la realidad, su serialización, la opresión de los elementos repetidos. Gracias a ello puede uno reconocer gurskys en muchos lugares. Como esa fotografía encontrada anteayer en el Rastro, hecha por un autor anónimo en noviembre de 1963. Representa una cacería, y las que se ven, son perchas de perdices alineadas. La decoloración natural de la foto le da aun si cabe una tonalidad moderna muy convincente. Si en Gursky reconocemos alguna grandeza, en esta foto habría que reconocerla de igual modo, si acaso no mayor, habida cuenta que se tomó cuando seguramente Gursky iba aún en pantalón corto, lo cual, tratándose de arte contemporáneo no es una circunstancia menor, ya que se guía este sólo por un problemático "yo lo vi antes" o "yo llegué primero".


Perdices de una cacería. Anónimo, noviembre de 1963



19 de octubre de 2014

Juicio Final


SE repite a menudo, para agigantar innecesariamente su leyenda, que Van Gogh no vendió un cuadro en vida. Pero no es ni será un caso extraordinario: ¿cuántos pintores vendían en el siglo XIX sus obras antes de los 37 años, habiendo empezado a pintar sólo diez antes? Veinte más, y Van Gogh hubiera visto colgadas sus obras en L’Orangerie, como todos los pintores de su generación, incluidos los que entonces eran menores, y siguen siéndolo.
* * *
EN ningún lugar cantan los pájaros más alegremente que en los cementerios.
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DEBERÍA haber Juicio Final, aunque sólo fuese para saber lo que pensaban de veras de nosotros algunos amigos.

GTrapiello, Peonza.



18 de octubre de 2014

Amigos, enemigos, adversarios


SE nos conoce mejor por nuestros enemigos y adversarios que por nuestros amigos y parientes. Las personas más inteligentes suelen buscar tener amigos mejores que ellas; en cambio es muy difícil resignarse a los enemigos que nos han tocado en suerte o que nos hemos ganado a pulso, tanto da. Así como es difícil imaginar que nadie pueda ser mejor que nuestros amigos, la mayor parte de nuestros enemigos y adversarios nos parecen mucho más idiotas, ineptos y miserables que los de los demás.

Rastro, 12 de octubre de 2014

17 de octubre de 2014

Mi alma

"MI alma es una orquesta oculta; no sé que instrumentos tañen y chirrían, cuerdas y arpas, timbales y tambores, dentro de mí. Sólo me conozco como sinfonía", leemos en el primer fragmento de este libro (Pre-Textos; traducción de Antonio Sáez y edición de Jerónimo Pizarro).
Y pensando en esa reseña que has de escribir para el periódico, vuelves a esa partitura que es el Libro del desasosiego en busca, paradójicamente, de un sosiego que sabes que allí estará esperando siempre.


Le Sidaner, Museo del Louvre, 10 de octubre de 2014


16 de octubre de 2014

...Y sin embargo, otoño

PARA unos lo expuesto es asomarse al presente, mientras otros no pueden evitar hacerlo. Unos esquivan con astucia la realidad (cuántos sólidos escritores e intelectuales españoles no han dicho aún públicamente ni mu ni pío de todo cuanto viene sucediendo en Cataluña); a otros, por el contrario, les resultaría imposible no ocuparse de los asuntos públicos que nos conciernen a todos (y Fernando Savater acaba de hacerlo una vez más en otro de sus libros ejemplares, del que AEspada se ocupa aquí con extrema exactitud, virtud de los poetas).
Pero un escritor ha de mirar también, al mismo tiempo, hacia aquellos asuntos que no por conocidos dejan de concernirnos a todos. 
Antes de que el tiempo acabe, ahí fuera espera el otoño, como acostumbra. Y lo mira uno con atención, sobre el ruido del mundo ("ruido de moscas"), y advierte que no hay nada en él que no pueda expresarse definitivamente con un puñado de silenciosas sílabas, de esas que arrastra el viento como las hojas secas. Sí, al mundo lo hacen mejor las hojas secas, y vuelves a casa en paz con él, contigo.


París, 7 de octubre de 2014






15 de octubre de 2014

Más de lo mismo

LA pregunta, una de las frases más celebres de Pla, tiene hoy plena vigencia. La hemos oído antes, estos últimos meses, a muchos y en muchas partes, pero no se trata de ser original, y menos en política. Mas y cuantos asistieron y aplaudieron aquel día en el Salón de Baile en Capitanía uno de los actos más esperpénticos que se recordará en mucho tiempo (no nos cansaremos de ver esa escena en la que los convidados hasta entonces de piedra se acercan reverenciales, ceremoniosos, a fotografiar la estilográfica, catalana, por supuesto, con la que el President acaba de rubricar la farsa de su reina castiza), Mas y los demás, decía, sabían de sobra que el referéndum ilegal que convocaban jamás se celebraría, pese a lo cual sostuvieron esa mentira, que venía de dos años atrás, otros tres meses. Por el camino se han quedado cientos de millones de euros en propaganda, identidad, ficciones. Sí, tiene uno derecho a preguntar, como Pla ante las luces de Nueva York, y precisamente ahora que Mas acaba de dejarles a oscuras a todos sus secuaces: "¿Y esto quién lo paga?". En fin, la próxima vez alguien podría recordarles la no menos célebre frase de d'Ors, igualmente repetida en estos tiempos: los experimentos con gaseosa.
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El párrafo anterior se escribió ayer, 14 de octubre, a las nueve de la mañana, y a las once menos cuarto el que sigue, confirmando que la melodía del mundo casi siempre es sincopada:
Y que Mas sin los demás asegure a día de hoy que habrá una cierta consulta durante el recreo el 9N no quiere decir sino que al fin ha comprendido y no se resigna a brindar con cava por el patente éxito de la consulta, sino que quiere hacerlo a lo grande: con gaseosa.
Así puedes verlo aquí también, en este comunicado de libreseiguales.


Pedro Gamonal, Fin de la guerra, 2009; puede verse ahora en la exposición del pintor "Naturalezas muertas", en el ICervantes de París.


14 de octubre de 2014

Venatoria


HAY que tener el alma enferma para matar a sangre fría a un animal por lance o juego, y se ha de ser además bastante tonto si el animal es inofensivo. Esto explicaría acaso que la venatoria se quiera hacer con dinero robado, ya que no suele haber tonto que no esté convencido de ser lo bastante listo como para no robar impunemente.